Cuando un fisioterapeuta inicia el viaje profesional, llena la maleta de técnicas, maniobras exploratorias, nombres técnicos, como si de un libro de cocina se tratase.

Los kilómetros van abriendo ventanas a nuevas realidades, nos ayuda a comprender el qué, cómo y dónde. La evolución en este sentido está en la integración de diferentes disciplinas y cómo interactúan.

¿Por qué una situación de estrés genera irritación del sistema digestivo? ¿cómo nuestros hábitos y la relación con el medio puede generar cambios de tensión en el tejido?.

Poder responder a estar preguntas es básico para el desempeño actual de la profesión, ya que nos permite no sólo conocer las técnicas, sino comprenderlas.

El conocimiento del tejido conjuntivo en profundidad y poder conocer qué le está afectando en ese momento con la Physioenergética, nos permite dar un paso más en nuestro viaje y seguir mejorando como terapeutas.

El tejido conjuntivo genera un espacio de intercambio entre la célula, y el medio ambiente en el que se encuentra, lo que Pischinger describió como, el “sistema básico”. A el llega toda la información eléctrica de los nervios y todo lo necesario a través de una pequeña arteria, y de él se recoge todos los materiales de deshecho por el sistema venoso y linfático.

Pero qué ocurriría si el proceso de transformación de los alimentos , digestión , absorción y metabolización , estuviese alterado, o bien que el tipo de alimentación hiciese que a ese sistema básico llegasen micronutrientes que generasen mayor tasa de oxidación a célula, y por tanto un desequilibrio proinflamatorio, extenuando al cuerpo y generando malas interpretaciones, reacciones cruzadas inmunitarias, activando sistemas generales, obligando a una intervención sistémica del terapeuta.

En este escenario, cada vez más frecuente, su compresión y manejo es fundamental para obtener buenos resultados como fisioterapeutas.

Un tejido antes despreciado, es ahora el foco de los flashes , así como las células que los mantienen, los fibroblastos. Responden a estímulos químicos diferentes a los del sistema nervioso y son mecanosensibles.

Sin duda no será el final del viaje, pero tiende un puente entre la química (alimentación, contaminantes ambientales, problemas intestinales…) y la mecánica, que no podemos dejar de estudiar. Os invitamos a descubrir todas las nuevas puertas que esta técnica os puede abrir en vuestra consulta diaria.

Profesorado Escuela Oficial de Physioenergética

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