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El otro día hablamos de que la integridad y recuperación de los tejidos dependía del estado del medio interno, de su nivel de toxicidad y del correcto funcionamiento de los órganos de drenaje a través de los cuales manteníamos un correcta nutrición, oxigenación y limpieza de los mismos.

Evidentemente, esto es muy importante, pero no lo es todo. El ser humano no solo es estructura o bioquímica sino que también vive rodeado de un mundo de conceptos y emociones, de creencias, de pensamientos limitantes, que muchas veces le dejan marcado y que generan una experiencia vital o una realidad diferente desde que ocurrieron.
Desde la kinesiología holística, cuando hablamos de todo esto nos referimos al CAMPO EMOCIONAL.
Los sentimientos, las emociones, son energías sutiles que afectan directamente a nuestra estructura física y al estado de nuestros tejidos, sino somos capaces de transformarlos.
Evidentemente nuestro cuerpo no se siente igual cuando está en un estado de alegría, de placer o de felicidad que cuando siente tristeza, irá o miedo; la respuesta del cuerpo y los tejidos que lo componen es completamente distinta en unos estados u otros.
Estas emociones (que no sólo vive la mente sino también el cuerpo) pueden quedarse atrapadas durante mucho tiempo en los tejidos participando en los cambios de densidad, tensión o falta de respuesta y vitalidad ya que, esta vibración atrapada, hace que las funciones de oxigenación, nutrición y drenaje no se lleven a cabo correctamente, aunque la persona tenga una buena alimentación, haga ejercicio y sus órganos de drenaje funcionen bien.

Al igual que hay diferentes densidades de tejidos hay diferentes densidades de vibraciones emocionales. No es la misma vibración la de la alegría que la de la tristeza, la vibración de la alegría es mucho más alta y rápida y la vibración de la tristeza es mucho más densa y lenta y de esta misma manera repercute y se manifiesta en nuestro cuerpo físico.

Os estaréis preguntando ¿Y Cómo saber cuánto de este campo hay involucrado en nuestros tejidos y sus alteraciones? lo cierto es que es sencillo testarlo y tratarlo con la Kinesiología Holística o Physioenergética.
Porque, como terapeuta, puedes intuir que hay mucho componente emocional en el paciente que estás tratando por su forma de expresarse, de comunicarse, de describir su dolor, pero de ahí a llegar a saber cuáles son las emociones, creencias o pensamientos limitantes que, tal vez desde hace meses o años, permanecen atrapadas en su cuerpo y están relacionadas con la dolencia por la que acude a nuestras consultas, hay una gran diferencia.

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